Dándole la espalda a la ciencia


(SEMANAeconómica.com, 09/01/2013)

A mediados del siglo pasado existía la preocupación de que la población estaba creciendo demasiado rápido para la capacidad que tenía la agricultura de producir alimentos.  Esta preocupación llevó a los extremos de suponer que era inevitable que buena proporción de la población tendría que morir de hambre.  En un extenso artículo escrito p or el conocido economista Xavier Sala-i-Martin, se comenta cómo en 1968 el científico alemán Paul Ehrlich escribió que la batalla estaba perdida y que durante la década de los setenta irremediablemente morirían millones y que era mejor acelerar ese proceso, porque morirían de todas maneras.  Sala-i-Martin procede luego a explicar por qué haberle hecho caso a Ehrlich habría sido un terrible error, porque preciesamente durante la siguiente década la desnutrición se redujo e incluso países amenazados por esa brecha como India pasaron a ser autosuficientes en su producción de alimentos.  Esto fue en buena parte posible gracias a Norman Borlaug y a su revolución verde. …

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