Poniendole valor al medio ambiente PARTE V


(Economía de los Mil Demonios, 27/08/2014)

Cuando uno entra a conversar sobre asuntos ambientales, tiene un grave problema: Usualmente está hablando con alguien que no está dispuesto a ceder en lo más mínimo.  Si es un ambientalista, lo más probable es que diga que no hay que sacrificar nada nadita de la ecología por la humanidad.  Y si está hablando con alguien del otro bando, lo más probable es que se haya cansado de que los ambientalistas lo bloqueen todo (sobre todo en el Perú) y esté cerca a que no le importe ya la protección del medio ambiente.  Como comentaba en otro post, lo ideal sería que nos dejemos llevar por lo que los técnicos y los científicos dicen con respecto a qué tanto se puede hacer.  Porque es obvio que ambos extremos son inviables, pues, ¿no? Por un lado no podemos andar por ahí diciendo que no movamos un dedo a menos de que estemos seguros de que no dañaremos el medio ambiente en lo más mínimo.  Eso implicaría que como sociedad cometamos suicidio masivo y creo que ese discurso ya lo superamos hace varias décadas.  Por lo menos en el mundo.  En el Perú sé que aún es un discurso válido.  Por el otro, tampoco es viable olvidarnos del medio ambiente y explotarlo todo a lo bruto bestia.  Pero, ¿el punto intermedio en dónde está? He ahí el problema.

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