La sinrazón de la exoneración


(Negocios internacionales, enero 2010)

El Plan Nacional de Competitividad elaborado hace un par de años y subtitulado “Buscando la inserción exitosa del Perú en el mercado global” menciona como un logro a ser alcanzado la “racionalización de exoneraciones y beneficios tributarios”1. Desde entonces se ha hecho el esfuerzo por tratar de, efectivamente, darle algo de sentido al sistema de exoneraciones tributarias con el que contamos, pero lamentablemente no se ha podido avanzar mucho. De hecho, estaríamos a punto de dar un gran paso hacia atrás, si se toma en cuenta la idea de aplicar exoneraciones en las zonas altoandinas. Esta medida no solamente precipitó, según muchos, la salida del anterior ministro de economía, sino que, además ha causado fuertes críticas al Ejecutivo.

Presentada como “una medida revolucionaria, histórica y excepcional para instaurar la igualdad entre sierra y costa”, el Presidente propuso aplicar exoneraciones del pago de todo tipo de aranceles e impuestos a las inversiones que se instalen en las zonas altoandinas del país y que den trabajo. Por supuesto que esta medida está planteada como temporal, aunque ya todos sabemos que en el Perú lo único permanente es precisamente lo temporal. Ante las críticas, el Ejecutivo ha asegurado que los temores de mal uso de este recurso no tienen fundamento, dado que solamente son para las personas naturales, MYPE, cooperativas, empresas comunales y multicomunales que se ubiquen por encima de los 2,500 m.s.n.m. y las industrias que se ubiquen por encima de los 3,200 m.s.n.m. Para todas ellas, además, adiós al impuesto a la renta de tercera categoría por diez años. …

(Resto)

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