Aventuras de un freelance (3)


(Economía de los Mil Demonios, 13/04/2010)

Si uno agarra el ritmo del trabajo independiente y da un buen servicio, los clientes volverán a llamar y volverán a llamar.  Y si da un servicio que es valorado, estos le pasan la voz a otros y así uno va expandiendo su cartera de clientes.  Idealmente este proceso continúa hasta que uno llega a un punto en el que ya no tiene tiempo para aceptar a uno más.  Llegar a un punto en el que uno se ve obligado a reconocer que ya no tiene tiempo para aceptar a un cliente adicional es todo un logro.  Pero también requiere de mucha madurez para tomar esa decisión responsablemente: Que ya se llegó al tope.

Yo por suerte nunca lo tuve que hacer, sino que alguien tuvo que tomar esa decisión por mí.  En ese entonces no me había dado cuenta, pero la verdad era que estaba a un paso de llegar a ese punto de saturación.  Sucedió cuando me llamó la persona con la que coordinaba los trabajos de un cachuelo que tenía, para el cual tenía que entregar material semanalmente.  A este señor lo llamaremos “B”. …

(Resto)

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